Análisis de Hades II para Nintendo Switch 2 – El infierno vuelve a atraparnos Hay secuelas que buscan reinventarlo todo y otras que entienden perfectamente qué funcionaba en el original y deciden construir sobre unos cimientos prácticamente perfectos. Hades II pertenece claramente al segundo grupo. Supergiant Games no ha querido romper con la fórmula que convirtió al primer Hades en uno de los mejores roguelites de todos los tiempos, sino ampliarla, pulirla y hacerla todavía más profunda. El resultado es un juego tremendamente continuista, sí, pero también uno de esos títulos capaces de absorberte durante horas sin que apenas te des cuenta del paso del tiempo. La llegada de Hades II a Nintendo Switch 2 demuestra además que la nueva consola de Nintendo es un hogar ideal para este tipo de experiencias. Poder disfrutar de partidas rápidas en modo portátil y continuar en el televisor con un rendimiento muy sólido hace que el bucle jugable resulte todavía más adictivo. Aunque quienes esperaban una revolución probablemente se lleven una pequeña decepción, lo cierto es que cuesta encontrar un roguelite tan refinado y tan divertido como este. Una nueva protagonista para una nueva guerra En esta ocasión dejamos atrás a Zagreus para controlar a Melínoe, la princesa del Inframundo y hermana del protagonista del primer juego. Su misión será derrotar a Cronos, el Titán del Tiempo, responsable del caos que amenaza tanto el Inframundo como el Olimpo. Sin entrar en detalles para evitar spoilers, la historia vuelve a ser uno de los grandes atractivos del juego. Supergiant vuelve a demostrar que sabe integrar la narrativa dentro de un roguelite como muy pocos estudios. Cada derrota tiene consecuencias, desbloquea nuevas conversaciones y hace evolucionar las relaciones con los distintos personajes. Nunca sentimos que una partida fallida haya sido una pérdida de tiempo porque siempre hay algo nuevo esperando en el campamento o entre los dioses del Olimpo. El universo vuelve a estar repleto de personalidad. Los diálogos mantienen ese toque desenfadado que tan bien funcionaba en el original, mientras que la reinterpretación de la mitología griega sigue siendo una auténtica maravilla. Incluso después de decenas de horas siguen apareciendo conversaciones inéditas, algo que hace que el mundo se sienta increíblemente vivo. Un sistema de combate que vuelve a enganchar desde el primer minuto Si algo convirtió al primer Hades en un referente fue su jugabilidad, y Hades II vuelve a dar en el clavo. El combate sigue siendo rápido, preciso y extremadamente satisfactorio. Cada enfrentamiento exige reflejos, posicionamiento y saber aprovechar al máximo las bendiciones de los dioses. Melínoe introduce nuevas posibilidades gracias a sus habilidades mágicas, los ataques Omega y un enfoque algo más estratégico respecto a Zagreus. Esto aporta variedad sin romper la esencia del original. Cada arma ofrece sensaciones completamente distintas y obliga a adaptar nuestra forma de jugar. Lo realmente brillante es cómo el juego consigue que prácticamente cada partida sea diferente. Las combinaciones de bendiciones, mejoras y habilidades generan una enorme cantidad de posibilidades, haciendo que siempre apetezca jugar «una partida más». Ese famoso efecto de «solo cinco minutos» vuelve a estar presente, pero termina convirtiéndose fácilmente en varias horas delante de la pantalla. Es cierto que muchas de las mecánicas resultarán familiares para quienes jugaron al primer Hades. Hay pocas sorpresas realmente rompedoras y, por momentos, da la sensación de estar disfrutando de una versión mucho más grande y refinada del original en lugar de una secuela completamente nueva. Sin embargo, cuando la base era prácticamente perfecta, tampoco parece una decisión desacertada. Un apartado artístico que vuelve a ser una auténtica delicia Visualmente, Hades II es espectacular. Supergiant mantiene esa identidad artística que ya enamoró hace unos años, pero consigue elevar todavía más el nivel de detalle en personajes, escenarios, efectos de iluminación y animaciones. Cada zona posee una personalidad propia y está llena de pequeños detalles que hacen que recorrer el Inframundo resulte constantemente atractivo. Los diseños de los dioses y criaturas mitológicas vuelven a ser sobresalientes, mezclando elegancia, fuerza y un estilo artístico absolutamente reconocible. Las animaciones durante el combate son especialmente impresionantes. La pantalla puede llenarse de enemigos, hechizos y explosiones sin perder claridad visual, algo fundamental en un título donde cada movimiento cuenta. En Nintendo Switch 2 el rendimiento acompaña perfectamente. El juego se mueve con gran fluidez tanto en portátil como en sobremesa, permitiendo disfrutar de toda la acción sin sobresaltos. Es precisamente el tipo de producción que encaja como un guante en la nueva consola de Nintendo. Sonido y ambientación de primer nivel La banda sonora vuelve a correr a cargo de Darren Korb, quien demuestra una vez más por qué está considerado uno de los mejores compositores dentro de la industria independiente. Las melodías acompañan perfectamente cada combate, alternando momentos de calma con temas mucho más intensos cuando la acción lo requiere. El doblaje sigue siendo excelente y dota de muchísimo carisma a todos los personajes. Las conversaciones mantienen un nivel de calidad altísimo durante toda la aventura, reforzando aún más una ambientación que vuelve a ser una de las mejores del género. Una secuela excelente… pero demasiado conservadora Es precisamente aquí donde encontramos el principal punto débil de Hades II. Resulta complicado criticar un juego que hace prácticamente todo bien, pero también es inevitable pensar que Supergiant podría haber arriesgado algo más. La sensación constante es la de estar jugando a un Hades «más grande». Hay más contenido, más personajes, más armas y más posibilidades, pero pocas ideas realmente rompedoras que cambien por completo nuestra forma de afrontar las partidas. Algunos sistemas de progresión también pueden hacerse algo repetitivos durante las últimas horas, especialmente cuando buscamos determinados recursos concretos para seguir desbloqueando mejoras. Aunque nunca llega a resultar frustrante, sí ralentiza ligeramente el ritmo de avance. Nada de esto empaña una experiencia fantástica, pero sí impide que alcance ese nivel de sorpresa que tuvo el original cuando apareció hace unos años. Conclusión Hades II demuestra que no siempre hace falta reinventar una fórmula para volver a triunfar. Supergiant Games ha construido una secuela enorme, cuidada hasta el último detalle y tremendamente divertida. Su combate continúa siendo una auténtica referencia dentro del género, el apartado artístico vuelve a enamorar desde el primer minuto y su narrativa sigue integrándose de forma brillante dentro de la estructura roguelite. Sí, es una secuela continuista. Sí, probablemente muchos esperaban una evolución más ambiciosa. Pero también es imposible ignorar lo bien que funciona absolutamente todo lo que propone. Hades II consigue algo muy complicado: hacer que cada derrota siga siendo tan emocionante como cada victoria. Si disfrutaste del primer juego, aquí encontrarás exactamente lo que esperabas, pero con muchísimo más contenido y un nivel de calidad sobresaliente. Y si nunca te has acercado a la saga, probablemente estés ante uno de los mejores roguelites que puedes jugar actualmente en Nintendo Switch 2. Lo mejor Sistema de combate espectacular, profundo y tremendamente adictivo. Dirección artística sobresaliente con escenarios y personajes memorables. Gran cantidad de contenido, armas, bendiciones y posibilidades de construcción. Excelente rendimiento en Nintendo Switch 2 tanto en portátil como en sobremesa. Lo peor Se siente demasiado continuista respecto al primer Hades. Pocas novedades realmente rompedoras en su jugabilidad. Algunos momentos de farmeo pueden ralentizar la progresión. La sensación de sorpresa ya no es tan grande como en la primera entrega. Navegación de entradas Análisis de Xenoblade Chronicles: Definitive Edition – Nintendo Switch 2 Edition Análisis de Abyssus (PS5) – Un roguelike frenético que brilla más acompañado