En el año 2024, dentro del mundo indie, Odd Meter una desarolladora de origen ruso que se afianzó en Kasajistán, lanzó INDIKA, un videojuego que tuvo cierta repercusión y exito por lo novedoso de su propuesta. En este análisis trataremos de discernir si INDIKA merece estos elógios. El videojuego se encuentra disponible tanto en PS5, XBOX Series X/S, PC y Nintendo Switch. Ademas cabe destacar que conto con una edicción en formato físico.


La historia, punto fundamental del videojuego.

Sin lugar a dudas, uno de los puntos mas fuertes del videojuego es su narrativa, abordando temas complejos y poco frecuentes dentro de la industria del videojuego, como pueden ser la religión, la búsqueda de la identidad, el sentimiento de culpa y numerosas reflexiones filosóficas.

Controlaremos a Indika, una joven monja que tiene una serie de peculiaridades. En el inicio estaremos en un convento veremos cómo su vida no es demasiado agradable y cómo es despreciada por todas las demás monjas.

Tras esta introducción comienza su verdadera aventura con ua sensilla misión (que no va a ser tan sencilla): entregar una carta, los acontecimientos durante esta misión hacen que conozca a una serie de pintorescos personajes, entre los que destaca Ilya y acomparemos a Indika en este «sencillo» cometido. Como dijimos, Indika tiene una serie de peculiaridades. La más destacada es que tiene un monólogo interno que se transforma en diálogo, en el que conversa con el diablo, quien siempre intenta alejarla de su senda de fe y hacerla siempre cuestionarse sus creencias y decisiones.


Experiencia más que videojuego.

INDIKA es una aventura narrativa en tercera persona centrada en la exploración y los puzles.

Desde el primer momento podemos ver cómo el juego se aleja de la jugabilidad, dándole una importancia menor. Siempre otorga mayor relevancia a la narrativa, utilizando una jugabilidad, en ocasiones tediosa, para reforzar sus mensajes narrativos.

Un claro ejemplo de esto se encuentra nada más comenzar. En el videojuego nos piden llenar un depósito de agua llevando unos cubos. Para ello debemos ir a llenarlos, transportarlos hasta un bidón y repetir el proceso. Cualquier otro juego nos haría hacer este recorrido tan solo una vez, pero INDIKA busca provocar el tedio mediante la reiteración, convirtiendo este elemento jugable en una herramienta más al servicio de la narrativa.

No estamos ante una aventura común dentro de la industria y se nota que el videojuego busca explorar temas más artísticos, con movimientos de cámara muy interesantes y poéticos que recuerdan, salvando las distancias, a directores como Andréi Tarkovski. Algunos jugadores más habituados al medio cinematográfico podrían considerar esto algo pretencioso, pero, en nuestra opinión, el juego no llega a esos límites.

Ambientación y duración

El juego tiene una ambientación y una estética desaturadas (muy rusas), con tonos grises y colores fríos. Nos encontramos en una versión alternativa de Rusia, seguramente en la zona siberiana, a finales del siglo XIX. El apartado visual está muy cuidado; la atmósfera es melancólica y, sobre todo, opresiva, con algunos planos muy cercanos y efectos de ojo de pez. Los espacios, como la fábrica, también tienden a ser enormes, dejando a Indika, nuestra protagonista, muy pequeña en relación con el entorno, reforzando esta sensación de soledad.

En cuanto a la duración, también acompaña esta propuesta más narrativa, siendo un videojuego corto para los estándares actuales, con una duración de entre cuatro y seis horas. Para nuestro gusto, es una duración bastante adecuada teniendo en cuenta la jugabilidad. Quizá el final resulte algo brusco, sin explorar a fondo algunos temas a nivel de storytelling y provocando cierto desapego hacia algunos personajes.

Los planos son extraños para este medio.

Jugabilidad no apta para todos los públicos

Como hemos dicho, la mayoría de los elementos están diseñados para reforzar la trama. Sin embargo, si hablamos puramente de la jugabilidad, podemos destacar tres aspectos.

La exploración y los puzles constituyen el núcleo del gameplay. Durante estas secciones exploramos el escenario y resolvemos pequeños rompecabezas, como utilizar un mecanismo para cruzar un río, activar un ascensor o mover elementos del escenario para acceder a nuevas zonas. No son puzles demasiado complejos, pero requieren pensar un poco más que los de otros juegos de la industria actual, que suelen centrarse en la acción y en evitar que el jugador se atasque.

También encontramos algunas secciones de plataformas, destacando especialmente las zonas en 2D, que forman parte del pasado de la protagonista y probablemente sean los momentos más entretenidos desde el punto de vista jugable.

Por último, está el sistema de fe y los coleccionables. Existe un árbol de habilidades que se mejora mediante puntos de fe, los cuales se consiguen encendiendo velas a los santos, encontrando imágenes de santos o libros sagrados, o rezando en altares. Es un sistema curioso, tanto por su planteamiento como por el enfoque narrativo que le da el juego.

Desde el principio nos dicen que estos puntos y coleccionables no sirven para nada. Durante las pantallas de carga lo mencionan con frecuencia. Sin embargo, nuestra cultura como jugadores nos impulsa a recogerlos igualmente, aunque carezcan de utilidad. Esto invita a reflexionar sobre las prioridades que adoptamos cuando jugamos y plantea una interesante pregunta: ¿quiere el creador hacernos pensar que, quizá, la fe tampoco sirve para nada?

Conclusión

INDIKA es un juego difícil de recomendar. Habrá personas que prefieran títulos con una jugabilidad más elaborada y mucha más acción. Sin embargo, se trata de una propuesta muy valiente y destacada dentro del panorama indie por intentar elevar el videojuego a una forma de arte mayor, abordando cuestiones poco tratadas dentro de la industria y que conectarán especialmente con determinados jugadores.

Como hemos dicho, más que un videojuego, INDIKA es una experiencia: una obra más artística que comercial.

Lo mejor

  • Estética y ambientación.
  • Narrativa y formas de narrar.
  • Zonas en 2D con el mejor gameplay.

Lo peor

  • Algunas mecánicas jugables.
  • Final algo brusco.

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