Hay regresos que se sienten como una simple maniobra para recuperar una marca conocida y hay otros que demuestran que una saga que parecía condenada al olvido todavía tiene mucho que decir. Onimusha: Way of the Sword pertenece claramente al segundo grupo. Capcom ha decidido rescatar una de sus franquicias más queridas de la época de PlayStation 2 y hacerlo con una entrega completamente nueva que mantiene buena parte de la esencia original, pero que al mismo tiempo adapta sus combates, su puesta en escena y su apartado técnico a los estándares actuales. El resultado es una aventura de acción espectacular, exigente y tremendamente satisfactoria que, pese a algunos problemas de ritmo y cierta repetición, se coloca entre las grandes sorpresas de este 2026 y se gana por derecho propio un puesto entre los candidatos a GOTY. Y es que Onimusha: Way of the Sword no intenta convertirse en un Souls. Es cierto que sus combates pueden recordar inevitablemente a Sekiro: Shadows Die Twice, especialmente por la importancia que tienen los desvíos, el dominio de los tiempos y la posibilidad de ejecutar golpes críticos cuando conseguimos romper la resistencia de nuestros enemigos, pero Capcom ha sabido conservar la personalidad propia de la saga. Aquí no existe esa estructura de morir, recuperar recursos y volver a intentarlo que define al género de FromSoftware. Estamos ante una aventura de acción mucho más tradicional, heredera directa de los Onimusha clásicos, pero con un sistema de combate considerablemente más profundo y exigente. Miyamoto Musashi vuelve a blandir la espada En esta ocasión nos ponemos en la piel de Miyamoto Musashi, uno de los espadachines más famosos de la historia de Japón, aunque reinterpretado dentro de la particular fantasía oscura de la franquicia. Capcom ha utilizado además el rostro del legendario actor Toshiro Mifune, una decisión que encaja perfectamente con esa inspiración cinematográfica que recorre toda la aventura y que consigue darle al protagonista una presencia espectacular. Musashi terminará empuñando el conocido Guantelete Oni, elemento fundamental para enfrentarse a los Genma y que vuelve a convertirse en una de las grandes señas de identidad de la saga. La historia vuelve a mezclar historia japonesa, fantasía oscura, mitología y criaturas demoníacas, creando un mundo en el que el Japón de la época queda transformado por la presencia de los Genma. No hace falta haber jugado a los anteriores Onimusha para disfrutar de Way of the Sword, algo que Capcom ha planteado de forma bastante inteligente. Los veteranos encontrarán numerosos elementos reconocibles, mientras que los nuevos jugadores pueden entrar directamente en esta aventura sin sentirse perdidos por no conocer el pasado de la franquicia. Además, hay que detenerse especialmente en un aspecto que para nosotros supone una de las grandes virtudes de esta versión: el doblaje al castellano. Poder disfrutar de una producción de este calibre completamente localizada, incluyendo voces en español, ayuda muchísimo a meterse en la historia y demuestra que Capcom continúa apostando por ofrecer una experiencia mucho más accesible para el público español. En un juego con tantas escenas cinematográficas y conversaciones, tener voces en nuestro idioma es un auténtico lujo y uno de esos detalles que se agradecen durante toda la aventura. 3DJuegos también destaca precisamente que el título cuenta con textos y voces en español. Un sistema de combate sencillamente espectacular Pero si hay un motivo por el que Onimusha: Way of the Sword merece un 9, ese es su combate. Capcom ha conseguido crear un sistema que puede parecer sencillo durante las primeras horas, pero que progresivamente va mostrando todas sus posibilidades. La espada no está pensada para que nos lancemos contra los enemigos a machacar botones, sino para que observemos sus movimientos, esperemos el momento adecuado y reaccionemos con precisión. Una de las mecánicas fundamentales es el Issen, ese golpe crítico capaz de acabar con muchos enemigos de forma inmediata. Conseguirlo no consiste simplemente en pulsar un botón especial, sino en aprender a leer los ataques del rival y responder en el momento adecuado. También existen diferentes tipos de defensa y evasión, por lo que tendremos que saber cuándo bloquear, cuándo realizar un desvío y cuándo apartarnos de un ataque que no podemos detener. Esta combinación consigue que cada enfrentamiento tenga una pequeña dosis de tensión y que dominar el sistema resulte tremendamente satisfactorio. Y cuanto más avanzamos, mejor funciona. Los primeros enemigos no consiguen demostrar todo el potencial del sistema porque podemos derrotarlos con relativa facilidad, pero progresivamente aparecen Genma con patrones diferentes que nos obligan a utilizar nuevas estrategias. Lo que al principio puede parecer un sistema de combate correcto termina convirtiéndose en una auténtica exhibición de precisión, reflejos y conocimiento del enemigo. A esto tenemos que añadir las armas Oni y el sistema de almas, otra mecánica clásica de Onimusha que aquí se ha integrado de manera muy efectiva. El Guantelete Oni permite absorber las almas que dejan nuestros enemigos y utilizarlas para potenciar determinadas habilidades o recuperar recursos. Algunas de las armas especiales requieren acumular un determinado tipo de alma, por lo que no siempre será buena idea utilizarlas inmediatamente. Esto introduce una pequeña capa estratégica que complementa perfectamente a la espada. Y entonces llegan los jefes… Si el combate normal es bueno, los enfrentamientos contra los jefes son directamente extraordinarios. Aquí es donde Way of the Sword alcanza sus mejores momentos y donde entendemos por qué tanta gente está comparando su sistema de combate con Sekiro. Capcom ha puesto muchísimo mimo en diseñar estos enfrentamientos y se nota tanto en sus patrones como en la espectacularidad de las animaciones y en la sensación de estar participando en auténticos duelos de película. Los jefes obligan a dominar de verdad las mecánicas que hemos aprendido durante la aventura. No basta con conocer los ataques básicos: hay que identificar sus movimientos, aprender cuándo podemos realizar un desvío y aprovechar cada oportunidad para ejecutar nuestros ataques más poderosos. La sensación de superar uno de estos enfrentamientos después de varios intentos es posiblemente una de las mejores experiencias que ofrece el juego. 3DJuegos llega a considerar precisamente los combates contra jefes como el gran punto fuerte de la experiencia y destaca que el juego apuesta prácticamente todo a ellos. Y aquí encontramos una de las grandes razones por las que Onimusha: Way of the Sword puede ser considerado candidato a GOTY. No necesita tener el mundo más grande, ni cien actividades secundarias, ni un mapa gigantesco lleno de iconos. Cuando Capcom centra sus esfuerzos en aquello que realmente importa, demuestra una maestría enorme en el diseño de acción. Un apartado técnico espectacular Visualmente estamos ante otro de los grandes trabajos de RE Engine. Capcom vuelve a demostrar que su motor es capaz de adaptarse a prácticamente cualquier género y en esta ocasión consigue recrear un Japón feudal oscuro, decadente y plagado de criaturas sobrenaturales con un nivel de detalle impresionante. Los escenarios tienen una enorme personalidad, pero donde más sorprende el juego es en sus personajes. Las expresiones faciales, las animaciones y la calidad de las escenas cinematográficas consiguen que los personajes transmitan mucho más que en anteriores entregas de la franquicia. 3DJuegos destaca especialmente la calidad de las expresiones faciales y el apartado gráfico, mientras que Vandal considera que es una de las producciones más espectaculares realizadas con RE Engine. En PC, además, tenemos una versión que permite disfrutar de toda esta espectacularidad con las posibilidades adicionales que ofrece la plataforma. La escala visual del título luce especialmente bien en equipos capaces de moverlo con soltura y las escenas de combate, con partículas, efectos de iluminación y animaciones a gran velocidad, son todo un espectáculo. No todo es perfecto A pesar del sobresaliente, Onimusha: Way of the Sword no es perfecto, y es importante explicarlo para entender por qué nuestra nota se queda en un 9 y no llega al 10. El principal problema aparece en su ritmo, especialmente durante las primeras horas. El juego tarda un poco en arrancar y la estructura narrativa puede resultar algo extraña al principio, con bastantes secuencias cinematográficas intercaladas entre zonas de acción bastante lineales. Vandal señala precisamente que el comienzo puede hacerse algo pesado y que el título va claramente de menos a más. También encontramos algunas actividades secundarias y momentos de exploración que están claramente por debajo del nivel de sus combates. Hay tareas que pueden sentirse como simple relleno y determinadas situaciones que rompen el espectacular ritmo de los enfrentamientos principales. 3DJuegos también critica algunos elementos de su estructura y señala que determinadas tareas pueden resultar repetitivas. Otro pequeño problema es que el juego puede abusar de determinados enemigos y, especialmente, de repetir algunos enfrentamientos contra jefes. Es curioso porque los jefes son precisamente lo mejor del título, pero cuando una fórmula funciona tan bien, repetirla demasiadas veces puede terminar restándole impacto. También hay enemigos normales cuya inteligencia artificial está lejos de resultar memorable. Son problemas reales, pero lo importante es que no consiguen destruir la experiencia. Porque cuando Way of the Sword vuelve a colocarte delante de un enemigo poderoso y te obliga a dominar su patrón de ataques, todos esos pequeños defectos pasan rápidamente a un segundo plano. Una duración perfecta para la aventura Otro aspecto que nos parece bastante acertado es su duración. El juego se mueve aproximadamente en torno a las 20-30 horas, dependiendo de cuánto queramos explorar y de cómo afrontemos sus contenidos adicionales. Y esto nos parece una decisión especialmente acertada. En una época en la que muchas aventuras intentan justificar su precio llenando los mapas de actividades, coleccionables y misiones secundarias, Onimusha: Way of the Sword apuesta por ofrecer una experiencia relativamente concentrada. Puede tener algunos momentos de relleno, pero no necesita convertirse en una aventura de 70 horas para demostrar su calidad. Lo importante es que el jugador termine con ganas de volver a coger la espada, en lugar de sentir alivio porque por fin aparecen los créditos. Un regreso que nadie esperaba y que Capcom ha clavado Lo más sorprendente de Onimusha: Way of the Sword es que Capcom podría haberse limitado a recuperar la saga y convertirla en otro Souls más. En cambio, ha entendido perfectamente qué hacía especial a Onimusha y ha construido una evolución moderna alrededor de esas ideas. Tenemos el Guantelete Oni, las almas, los Genma, la ambientación japonesa, la fantasía oscura y las espadas, pero ahora todo está acompañado por un sistema de combate mucho más profundo, unos jefes espectaculares, una puesta en escena cinematográfica y uno de los mejores apartados técnicos que hemos visto en un juego de acción de la compañía. Es cierto que no todo está al mismo nivel. La narrativa podría estar mejor estructurada, algunas actividades secundarias parecen estar ahí simplemente para alargar la experiencia, la exploración no siempre resulta estimulante y existe cierta repetición. Pero resulta complicado quedarse demasiado tiempo pensando en sus defectos cuando el juego te pone delante uno de sus grandes combates y te obliga a demostrar todo lo que has aprendido. Conclusión Onimusha: Way of the Sword es el regreso que necesitaba una saga que llevaba demasiado tiempo desaparecida. Capcom no solamente ha conseguido resucitar una de sus marcas clásicas, sino que ha demostrado que todavía existe espacio para una aventura de acción lineal, directa, espectacular y centrada en ofrecer buenos combates. Su sistema de espada es una auténtica maravilla, los enfrentamientos contra jefes están entre lo mejor que hemos visto este año, el apartado gráfico es espectacular y el doblaje al castellano supone un añadido que valoramos especialmente. Además, su duración de unas 20-30 horas consigue que la aventura no se convierta en una experiencia interminable y permite mantener el foco en aquello que realmente importa: combatir, avanzar y disfrutar de una historia de samuráis, demonios y fantasía oscura. Tiene defectos, sí. El comienzo es algo lento, algunas actividades secundarias no están a la altura del resto y la repetición de determinados enemigos y jefes puede hacerse notar. Pero son pequeñas grietas dentro de una producción que, en sus mejores momentos, alcanza un nivel extraordinario. Después de tantos años, Onimusha ha vuelto. Y lo ha hecho con una espada mucho más afilada de lo que esperábamos. NOTA FINAL: 9/10 Lo mejor Un sistema de combate profundo, exigente y tremendamente satisfactorio. Unos combates contra jefes espectaculares. Puesta en escena cinematográfica de primer nivel. Apartado gráfico espectacular gracias al RE Engine. Excelente doblaje al castellano. Mantiene la esencia de Onimusha sin convertirse en un Souls. Una duración de 20-30 horas muy bien medida. Lo peor El comienzo tarda en arrancar. Puede resultar repetitivo en determinados momentos. La IA de algunos enemigos normales es mejorable. La narrativa y algunas actividades secundarias no están al mismo nivel que el combate. VEREDICTO Onimusha: Way of the Sword es uno de los grandes juegos de acción de 2026 y, sin ninguna duda, otro candidato a GOTY. Capcom ha demostrado una vez más que sabe recuperar sus sagas clásicas sin limitarse a vivir de la nostalgia. El combate es magnífico, los jefes son memorables y cuando todo funciona al máximo nivel estamos ante una auténtica exhibición de lo que debería ser un juego de acción japonés moderno. Navegación de entradas The Blood of Dawnwalker, análisis: un RPG que se atreve a cambiar las reglas y apunta directamente al GOTY