La llegada de DLSS 5 está abriendo uno de los debates gráficos más interesantes de los últimos años. NVIDIA ha dado un paso más en el uso de la inteligencia artificial para conseguir imágenes cada vez más cercanas al fotorrealismo y, aunque todavía estamos ante una tecnología que necesita madurar y que genera opiniones muy diferentes entre los jugadores, hay un género en el que parece encajar especialmente bien: los videojuegos deportivos. Mientras que en determinados títulos con una dirección artística muy marcada puede resultar discutible que una inteligencia artificial intente llevar sus gráficos hacia una apariencia más realista, en juegos como PES 2021, eFootball, EA Sports FC 26 o Forza el resultado puede ser espectacular precisamente porque son experiencias que ya tienen como objetivo representar el mundo real de la forma más convincente posible. El caso de PES 2021 resulta especialmente interesante porque estamos hablando de un juego que salió originalmente en 2020 y que, gracias a los experimentos realizados por la comunidad de PC, está demostrando que todavía puede ofrecer un aspecto visual sorprendente. Mediante modificaciones y herramientas externas que permiten experimentar con DLSS 5, los jugadores están consiguiendo resultados que afectan especialmente a elementos como los rostros, la piel, el cabello, la iluminación de los estadios o los materiales de las camisetas. No se trata de una actualización oficial de Konami, sino de pruebas realizadas por la comunidad, pero sirven para comprobar hasta qué punto una tecnología de este tipo puede cambiar la percepción que tenemos de un juego que lleva varios años en el mercado. El fútbol parece hecho para DLSS 5 La razón por la que DLSS 5 encaja tan bien con el fútbol es bastante sencilla: el objetivo de estos videojuegos es conseguir que lo que aparece en pantalla se parezca lo máximo posible a un partido real. Cuando jugamos a un PES, un eFootball o un EA Sports FC no estamos buscando una estética determinada porque forme parte de una dirección artística concreta, sino que queremos reconocer a los futbolistas, apreciar correctamente sus rostros, ver cómo reacciona la piel ante la iluminación del estadio y conseguir que los materiales de las camisetas, el césped o el propio escenario transmitan la sensación de estar viendo una retransmisión deportiva. Precisamente ahí es donde el renderizado neuronal puede marcar una diferencia enorme. NVIDIA presentó DLSS 5 como una evolución de su tecnología basada en un sistema de 3D-Guided Neural Rendering, utilizando modelos de inteligencia artificial para generar determinados elementos visuales con el objetivo de conseguir una representación mucho más cercana al fotorrealismo. Uno de los primeros grandes ejemplos oficiales de esta tecnología es NBA 2K27, donde NVIDIA y Visual Concepts han trabajado para conseguir una presentación que se aproxime todavía más a la imagen de una retransmisión televisiva. La elección de un videojuego deportivo para mostrar las posibilidades de DLSS 5 no parece casual, ya que precisamente en este tipo de experiencias el realismo es uno de los principales objetivos gráficos. Y eso hace que resulte especialmente interesante pensar en lo que podría ocurrir con los juegos de fútbol si esta tecnología termina integrándose de forma nativa en ellos. Imaginemos un futuro EA Sports FC o eFootball en el que los rostros de los jugadores, la iluminación de los estadios, el sudor, el cabello y los materiales de las equipaciones puedan beneficiarse de un sistema de renderizado neuronal diseñado específicamente para conseguir ese aspecto televisivo. El salto podría ser mucho mayor que el que hemos visto simplemente aumentando la resolución o añadiendo más polígonos, porque DLSS 5 pretende modificar la forma en la que determinados elementos de la imagen son representados. PES 2021 demuestra el potencial Las pruebas realizadas con PES 2021 son probablemente uno de los ejemplos más fáciles de entender. El juego de Konami ya tenía una buena representación de los futbolistas para su época, pero cuando se combina con las posibilidades del renderizado neuronal aparecen primeros planos en los que los rostros, la iluminación y determinados materiales parecen pertenecer a un videojuego mucho más reciente. El efecto resulta especialmente llamativo porque PES 2021 es un título que la comunidad sigue utilizando y modificando años después de su lanzamiento, por lo que podemos comparar directamente su aspecto original con el resultado obtenido mediante estas nuevas técnicas. Algo parecido está ocurriendo con eFootball, donde también han comenzado a aparecer demostraciones realizadas mediante herramientas y modificaciones de terceros. En este caso hay que diferenciar claramente estas pruebas del soporte oficial, ya que Konami no ha convertido DLSS 5 en una característica estándar del juego. Sin embargo, los vídeos y comparativas sirven para comprobar cómo puede cambiar la iluminación de los jugadores y el aspecto general de un partido cuando se aplica este tipo de procesamiento, aunque también muestran que todavía existen situaciones en las que aparecen artefactos o resultados que no son completamente naturales. El mismo concepto puede trasladarse a EA Sports FC 26, que también forma parte de las demostraciones relacionadas con DLSS 5. En un juego de fútbol moderno, donde EA lleva años intentando conseguir rostros cada vez más realistas y una presentación televisiva más convincente, una tecnología capaz de mejorar precisamente la representación de personas, iluminación y materiales podría tener mucho sentido. De hecho, es difícil pensar en un género en el que el objetivo del fotorrealismo esté tan directamente relacionado con la experiencia del jugador como ocurre con los simuladores deportivos. Forza demuestra que no solo funciona con el fútbol Aunque el fútbol sea probablemente el ejemplo más evidente, los juegos de conducción también pueden beneficiarse enormemente de este tipo de tecnología. Forza es otro escenario en el que el realismo tiene un papel fundamental, ya que los coches, las pinturas, los cristales, el metal, los reflejos y las condiciones de iluminación son elementos que se prestan especialmente bien a un sistema de renderizado neuronal. Cuando vemos un vehículo perfectamente iluminado, con reflejos convincentes sobre la carrocería y materiales que reaccionan de forma natural a la luz, la tecnología puede conseguir resultados realmente espectaculares. El problema es que toda esta magia tiene un coste. Las primeras pruebas de DLSS 5 han demostrado que el procesamiento necesario puede ser considerable y que conseguir una imagen mucho más avanzada no significa automáticamente que vayamos a obtener más FPS. En determinados escenarios de Forza se han observado pérdidas de rendimiento importantes, algo que demuestra que todavía existe un equilibrio que NVIDIA y los desarrolladores tendrán que encontrar entre calidad visual y rendimiento. Para un modo foto o una experiencia cinematográfica puede ser un sacrificio asumible, pero para alguien que quiere jugar a 120 o 144 FPS probablemente resulte mucho más complicado justificarlo. El gran debate: ¿Todos los juegos deberían parecer fotorrealistas? Y aquí es donde aparece la parte más polémica de DLSS 5. La tecnología puede producir imágenes impresionantes, pero eso no significa necesariamente que utilizarla para hacer todos los juegos más realistas sea una buena idea. El videojuego no es únicamente una demostración tecnológica y la dirección artística tiene una importancia enorme a la hora de definir la personalidad de una obra. Hay títulos que utilizan colores, iluminación, proporciones, texturas y diseños deliberadamente alejados del realismo precisamente porque quieren transmitir una sensación concreta. El problema podría aparecer si el renderizado neuronal empieza a imponer una determinada interpretación visual sobre todos esos juegos. Si una inteligencia artificial intenta hacer que los materiales, la iluminación, las sombras o los personajes se acerquen constantemente a una representación fotorrealista, existe el riesgo de que diferentes videojuegos terminen compartiendo una apariencia demasiado similar. Podemos encontrarnos con juegos técnicamente impresionantes, pero que visualmente tengan cada vez menos personalidad porque todos terminan siguiendo una especie de estándar común de realismo. Y precisamente por eso considero que DLSS 5 tiene mucho más sentido en un juego de fútbol que en un título que no busca ser realista. En PES 2021, eFootball o EA Sports FC queremos que los futbolistas parezcan futbolistas reales, porque esa es precisamente la fantasía que pretende vendernos el juego. Queremos que el estadio parezca un estadio real, que el césped tenga una apariencia convincente y que una repetición de un gol pueda confundirse con una retransmisión televisiva. En ese contexto, acercar la imagen al fotorrealismo no destruye la identidad del juego, sino que refuerza su principal objetivo. DLSS 5 puede ser impresionante si se utiliza con cabeza Por ahora todavía estamos en una fase muy temprana y habrá que comprobar cómo evoluciona la tecnología cuando llegue a más videojuegos y los desarrolladores puedan integrarla directamente en sus motores. Las demostraciones actuales son suficientes para comprobar que existe un potencial enorme, pero también dejan claro que todavía pueden aparecer artefactos, problemas de rendimiento y resultados que no siempre son perfectos. Lo que sí parece evidente es que los juegos deportivos podrían convertirse en uno de los grandes escaparates de DLSS 5. Si NVIDIA consigue reducir el coste de rendimiento y los desarrolladores encuentran la manera de integrarlo respetando sus propios motores, podríamos ver una nueva generación de títulos deportivos en la que el objetivo ya no sea simplemente aumentar la resolución o añadir más polígonos, sino conseguir que los jugadores, los estadios y los coches tengan una apariencia prácticamente indistinguible de sus equivalentes reales. Por eso, después de ver lo que la comunidad está consiguiendo con juegos como PES 2021 y eFootball, la sensación es que DLSS 5 puede haber encontrado uno de sus escenarios perfectos. En un juego deportivo, el realismo no es un añadido: forma parte de la propia experiencia. El verdadero reto será conseguir que esa misma tecnología no termine convirtiéndose en una herramienta que haga que todos los videojuegos parezcan iguales, porque una cosa es mejorar los gráficos y otra muy diferente eliminar la personalidad visual que hace único a cada juego. 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