BLACKWOOD es uno de esos juegos que llegan sin hacer demasiado ruido, pero que consiguen sorprenderte cuando te pones a los mandos. Desarrollado por un estudio indie, este thriller de acción nos lleva hasta un Nueva York de 2012 donde la vida cotidiana de un videoclub esconde una segunda realidad mucho más peligrosa: la de un asesino que, cuando cae la noche, debe abrirse paso a tiros entre sus enemigos.

Después de jugar a su primer acto, tengo claro que BLACKWOOD tiene algo que muchos juegos de mayor presupuesto han ido perdiendo por el camino: una acción directa, contundente y tremendamente satisfactoria. Su mezcla de influencias, que van desde John Wick hasta Max Payne y otras películas y videojuegos de acción, funciona especialmente bien cuando todo se pone en marcha. Eso sí, estamos ante un primer acto y todavía hay aspectos que necesitan pulirse para que su propuesta pueda alcanzar todo su potencial.

Una mezcla de acción cinematográfica y videojuegos de culto

BLACKWOOD no esconde sus referentes, y tampoco parece querer hacerlo. Desde los primeros tiroteos se percibe el gusto por el cine de acción moderno, con esa combinación de violencia estilizada, movimientos rápidos y enfrentamientos en los que cada segundo importa. La influencia de John Wick resulta evidente, pero también hay espacio para recordar a Max Payne y a otros títulos que han construido su identidad alrededor de los tiroteos y la movilidad del personaje.

Lo interesante es que el juego no se limita a copiar estas referencias, sino que consigue convertirlas en una experiencia propia. Disparar, moverse y encadenar acciones resulta tan natural que cuesta creer que estemos ante un proyecto indie, especialmente cuando lo comparamos con algunos lanzamientos de mayor presupuesto que no han conseguido transmitir una sensación de control tan satisfactoria.

El personaje responde bien a las órdenes, los enfrentamientos tienen ritmo y existe una sensación constante de estar participando en una película de acción en la que nosotros decidimos cómo afrontar cada escena. No se trata únicamente de apuntar y disparar, sino de aprovechar el movimiento, buscar posiciones y mantener la tensión mientras los enemigos nos obligan a reaccionar.

Y aquí es donde BLACKWOOD consigue destacar de verdad. En un género que ha ofrecido grandes experiencias durante años, todavía resulta refrescante encontrar un juego que entiende que un buen tiroteo no depende exclusivamente de los gráficos o de la cantidad de enemigos que aparezcan en pantalla, sino de cómo se siente cada disparo y cada movimiento.

Un arsenal con muchas posibilidades

Otro de los puntos fuertes de BLACKWOOD es su arsenal. El juego ofrece una variedad de armas que permite adaptar la experiencia a diferentes formas de jugar, aunque su mayor atractivo está en la posibilidad de personalizarlas.

La personalización de armas aporta profundidad a una propuesta que, de primeras, podría parecer centrada únicamente en la acción. Poder modificar nuestro equipo, experimentar con diferentes configuraciones y preparar el arsenal para los enfrentamientos hace que la progresión tenga un componente muy entretenido.

No es una mecánica que esté ahí simplemente para cumplir, sino una parte importante de la experiencia. El juego invita a probar diferentes opciones y a encontrar las armas que mejor encajan con nuestra manera de afrontar los tiroteos. En un título donde la acción tiene tanto peso, disponer de un arsenal que podemos hacer nuestro es un añadido que se agradece.

Además, la combinación entre las armas y el movimiento permite que los enfrentamientos no se sientan siempre iguales. Hay margen para jugar de forma más directa, buscar mejores posiciones o aprovechar las posibilidades que ofrece el escenario, algo que contribuye a que la acción mantenga su atractivo durante el acto.

Un videoclub de día y un asesino de noche

Una de las ideas más llamativas de BLACKWOOD es su estructura jugable. Durante el día nos ponemos al frente de un videoclub en Nueva York, mientras que por la noche dejamos atrás esa rutina para convertirnos en un asesino.

La ambientación en 2012 encaja muy bien con esta propuesta. El videoclub no es únicamente una excusa para situar al protagonista en un entorno cotidiano, sino que aporta personalidad al juego y ayuda a construir una identidad propia. Frente a la habitual sucesión de misiones de acción, aquí existe una separación entre dos facetas del personaje que resulta interesante.

La gestión del videoclub funciona como un contrapunto a la violencia nocturna, y es precisamente esa combinación la que hace que BLACKWOOD tenga algo más que ofrecer que sus tiroteos. El contraste entre una actividad aparentemente normal y el trabajo de asesino genera curiosidad y ayuda a que el mundo del juego resulte más atractivo.

Aunque este primer acto todavía deja margen para desarrollar más esta parte de la experiencia, la idea tiene potencial. Me gusta que el estudio haya apostado por una estructura que no se limita a encadenar combates, sino que intenta construir una vida alrededor del protagonista y darle un contexto a sus acciones.

Podemos acariciar a nuestro gato, 10/10

Un apartado técnico que cumple, aunque deja ver sus limitaciones

A nivel gráfico, BLACKWOOD cumple con lo que se espera de una producción independiente. Los escenarios tienen personalidad, la ambientación de Nueva York en 2012 funciona y el conjunto permite disfrutar de la experiencia sin que el apartado visual se convierta en un problema.

Sin embargo, también es evidente que estamos ante un proyecto con un presupuesto limitado. Hay detalles en los escenarios, animaciones y elementos visuales que no alcanzan el nivel de las grandes producciones del género. Las expresiones faciales son uno de los aspectos donde más se nota esta diferencia, ya que en determinados momentos resultan algo rígidas y restan fuerza a algunas escenas.

No creo que esto sea un problema grave para disfrutar del juego, porque su principal atractivo está en la acción y en las mecánicas, pero sí es algo que conviene mencionar. BLACKWOOD tiene buenas ideas y una dirección clara, aunque todavía necesita trabajo para que todos sus apartados estén al mismo nivel que sus tiroteos.

También me he encontrado con algunos bugs durante la partida. No han impedido que disfrute de la experiencia, pero son detalles que el estudio debería solucionar mediante futuras actualizaciones. En un juego tan centrado en la fluidez de los movimientos y los enfrentamientos, cualquier fallo que rompa el ritmo puede hacerse notar más de lo habitual.

La personalización de las armas nos recuerda a The Last of Us 2

Un primer acto con mucho potencial

Es importante recordar que BLACKWOOD es únicamente el Acto 1. Esto condiciona bastante la valoración, porque estamos ante una experiencia que todavía tiene que desarrollar su historia, sus personajes y algunas de sus ideas jugables.

Aun así, lo que he podido probar me ha dejado muy buenas sensaciones. El juego demuestra que un estudio indie puede competir en uno de los aspectos más complicados de los títulos de acción: conseguir que disparar y moverse sea divertido por sí mismo.

No necesita contar con los gráficos más espectaculares ni con una producción gigantesca para ofrecer momentos de acción que enganchan. BLACKWOOD entiende la importancia de la jugabilidad y construye su propuesta alrededor de ella, apoyándose en influencias reconocibles y en una identidad que combina el thriller criminal con una ambientación cotidiana bastante particular.

Ahora bien, el Acto 1 también deja preguntas abiertas. Será interesante comprobar cómo evoluciona la historia, cuánto peso tendrá el videoclub en los siguientes capítulos y si el estudio consigue mantener el nivel de los tiroteos mientras amplía el resto de sus sistemas.

La iluminación cumple con creces, y el campo de tiro es muy divertido

Conclusiones

BLACKWOOD me ha gustado bastante. Es una propuesta indie que consigue sorprender por la calidad de sus tiroteos y movimientos, dos elementos que deberían ser fundamentales en cualquier juego de acción y que, sin embargo, no siempre están tan bien resueltos como cabría esperar.

Su mezcla de John Wick, Max Payne y otras referencias del género funciona, el arsenal ofrece posibilidades de personalización y la idea de llevar un videoclub durante el día para convertirnos en un asesino por la noche aporta una personalidad que se agradece.

El apartado gráfico cumple, aunque las limitaciones presupuestarias se hacen notar, especialmente en las expresiones faciales. Los bugs también necesitan atención, pero no han sido suficientes para empañar una experiencia que me ha dejado con ganas de ver qué prepara el estudio en los siguientes actos.

BLACKWOOD es un primer acto con mucho potencial, una demostración de que la acción bien ejecutada no depende únicamente del presupuesto y un título que merece la atención de quienes disfrutan de los tiroteos cinematográficos. Todavía tiene margen de mejora, pero lo que ofrece ahora mismo es suficientemente sólido como para recomendarlo a los aficionados al género.

Un indie con tiroteos y movimientos de gran nivel, un arsenal muy personalizable y una propuesta original que combina la vida de un videoclub con la de un asesino. Su apartado técnico y algunos bugs evidencian que todavía necesita pulirse, pero el resultado del Acto 1 es muy satisfactorio aunque también echamos mucho de menos una traducción al español.

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